Panspermia
Sirius
Francis Harry Crick ganó el Nobel por el descubrimiento de la estructura de doble hélice del ADN. Crick investigó también el origen de la vida. Consideraba que la vida llegó a la Tierra desde algún otro lugar de nuestro sistema solar. En 1973, él y la química Leslie Orgel publicaron un artículo en la revista Ícaro sugiriendo que la vida pudo haber llegado a la Tierra a través de un proceso llamado Panspermia. Es la hipótesis de que las semillas de la vida son comunes en el universo y pueden ser diseminadas entre los mundos, como esporas. Esta idea fue originada por el filósofo griego Anaxágoras, y promovida más tarde por el físico sueco Svante Arrhenius y el astrónomo británico Fred Hoyle. Versiones de esta hipótesis han sobrevivido al día de hoy, con el descubrimiento de estructuras fósiles en el meteorito marciano ALH84001, encontrado el 27 de diciembre de 1984 en la Antártida.
Las investigaciones de la Doctora Gerda Horneck, del Centro Aeroespacial Alemán de Köln, concluyen que las esporas pueden soportar y sobrevivir a una gran variedad de condiciones hostiles: el calor, la radiación, la desecación, y la exposición a sustancias químicas, tales como alcohol, acetona y otros. Tienen una vida útil extremadamente larga. Esto es porque el material sensible, el ADN de las esporas, está especialmente empacado y protegido.
El escritor e investigador etnobotánico Terence McKenna hablaba de una inteligencia intrínseca, contenida en la espora y el hongo, que ha sido decisiva en la evolución intelectual del ser humano. Y resulta inquietante pensar en la gran importancia que han tenido los hongos en la historia científica y social de la humanidad.